martes, 7 de enero de 2014

Riba Roja-La Seña-Torre Seca-Casinos-Rambla Castellana


Empezaba el año a lo grande, con una de esas rutas largas e interesantes en muchos aspectos. Iba a tocar una buena parte de caminos conocidos, pero es que saliendo desde Riba Roja ya no puede ser de otra manera. Así que me limito a disfrutar de algunos de los parajes cercanos que aunque pases mil veces no dejan de sorprender por su belleza, y a veces por su simplicidad; es como que están ahí para que los disfrutes sin pedirte nada a cambio. Sin embargo esa contemplación no me hacía ir despacio ya que la ruta es larga y las horas de luz escasas y hay que dejar un margen de maniobra para poder volver de día. Tampoco es que, volviendo por el camino del río, me preocupe mucho que se me haga un poco tarde, el camino no presenta ninguna dificultad ni peligro e incluso podría apurar la hora, pero ni es el caso ni lo recomiendo y no porque valga o pueda valer para mí es un tema a descuidar.
De inicio el camino del río para hacer casi el mismo recorrido que en la ruta a Bugarra: http://bikepedalvalencia.blogspot.com.es/2011/07/ribaroja-bugarra-fuente-la-zorra.html  con un par de excepciones pues quería atravesar unas montañas por la zona norte de Bugarra, pero me encontré con una cantera que me impidió el paso y luego, ya puestos a perder tiempo, decidí acercarme a la fuente de La Hortezuela para almorzar allí ya que es un sitio bonito, y luego por la carretera, que como tiene poco tráfico iba a ser una travesía rápida hasta La Seña de Villar del Arzobispo, el poblado íbero que iba a visitar en primer lugar. Así que rodaremos rápido hasta allí que el camino ya es de sobra conocido y no volveré a insistir sobre lo mismo. 

Tras cruzar la carretera Pedralba-Casinos giro a la derecha alejándome del camino de la anterior ruta, es una zona de caminos agrícolas asfaltados que no presentan ningún inconveniente y que dejan bonitas estampas de la sierra de los Bosques. 

Así llego a un corral en ruinas y allí a la izquierda el camino que quiero probar. Intento atacar el camino nuevo que había marcado pero encuentro una cantera que me cierra el paso, está abandonada y se puede entrar, pero vas a meterte en el hoyo y al otro lado no se ve ni suele haber salida, así que marcha atrás y vuelvo al camino, lo intento en un segundo camino con el mismo resultado y con la rabia de no poder hacer ni siquiera el intento sigo el camino conocido hasta la fuente. Junto a la cantera se dejan ver los rastros de los incendios recientes, por fortuna no llegaron a quemar los Zalagardos. Hay un camino a la derecha que te ahorra el llegar hasta la fuente y el tramo posterior de carretera. Este camino sería uno paralelo al que quería intentar pero como no lo tenía marcado al final decido recorrer más distancia pero llegar a la bonita fuente. 

La tranquilidad en la fuente es algo increíble, solo el agua rompiendo la superficie líquida de la poza donde cae deshace el silencio de ese entorno. Tras el almuerzo he cogido fuerzas y bajo hasta la carretera a las afueras de Bugarra por el antiguo y abandonado campo de futbol. Allí a la derecha hacia Villar por la CV-396. La carretera parece un camino vecinal de tan poco tráfico que tiene y el asfalto, a pesar de ser más aburrido es más rápido, y con el tiempo que he perdido con la vueltecita que he dado ya tengo bastante. Hago una primera subida tras la bifurcación de la carretera que va a Gestalgar y que he dejado a mi izquierda. Asomo a una primera llanura de cultivos y cruzo un cuello de botella entre los montes que me dejarán en la llanura cultivable de las Bodegas de Vanacloig. Ya solo rompe el llano paisaje los montes de los Zalagardos a mi derecha adelante y el cerro gordo a mi izquierda como una atalaya solitaria en medio de este mar de viñas y llanura. 

Al poco de salir a esta llanura un viejo aljibe a la orilla de la carretera me obliga a parar y observar la arquitectura rupestre. Cómo la utilización de los elementos que tenían a mano era capaz de crear aquellos artefactos que nuestros antepasados necesitaban. Hoy esto sería un depósito de acero prefabricado y montado in situ con una gran grúa. 

Poco después a la izquierda un gran corral abandonado también llama mi atención y me hace desviarme del camino para observarlo de cerca, quien sabe si volveré a visitar esta zona y en caso de hacerlo si este viejo edificio estará aún en pie. Otra vez en la larga recta. Velocidad de crucero y a comer km. como si estuviera loco, el asfalto da para poco más, eso sí puedes observar el paisaje con toda tranquilidad pero casi no lo sientes y por tanto no lo vives, pero cada vez hay más caminos asfaltados y otras veces la evidencia de ganar tiempo te hace sucumbir a la tentación. Enseguida la altura del Cerro Gordo queda a mi izquierda como una tachuela mal clavada en mitad de la llanura, solitaria y sin caminos que la hagan accesible. Ahora, documentándome tras la ruta descubro que a sus pies hay un aljibe medieval. Tras esto a la izquierda de la carretera comienzan a aparecer casas y corrales hasta que un gran grupo de casas vuelve a llamar mi atención. 

Una blanca fachada y un tejado venido abajo. Llego al camino que se adentra a la izquierda y me acerco a ver las viejas casas. 

La Casica de 1929 es todo lo que reza en la fachada, luego buscando información veo que es el cortijo de Roger, una casa de veraneo con grandes extensiones de cultivos en donde se instaló un aeródromo republicano durante la guerra. 

Junto a la casa un refugio antiaéreo con dos entradas y que desde fuera se ven en buen estado de conservación. No así la casa que presenta un lamentable estado de abandono y semi ruina, así como el resto de edificios del conjunto. Esta casa, o mejor dicho el aeródromo y los bunkers están señalizados como parte del itinerario cultural La huella del hombre: http://blog.valenciaterraimar.org/index.php/2013/12/ruta-de-la-huella-del-hombre-en-villar-del-arzobispo/  por el ayuntamiento de Villar, es una lástima que no se rehabilite algo la casa. Vuelvo a la carretera con la ilusión de haber encontrado algo totalmente inesperado, un valor añadido a la ruta de hoy. Giro a la izquierda y me dirijo hacia el poblado íbero, pero en el siguiente cruce una señal me indica al aeródromo, claro, yo allí mismo no sé nada de esto y sigo la señal, en el siguiente cruce, junto a una pequeña barraca de chapa, otra señal indica direccionalidad pero no dice a donde va ¿…? 

Qué pasa aquí? intuyendo que puede ser el mismo sitio del que vengo decido girar a la derecha y entrar al poblado por la parte de atrás desde la carretera de servicio. No será posible ya que solo hay un acceso que además no está indicado desde la vía de servicio paralela a la CV-35, es por eso que en una anterior ruta por esta vía de servicio no había llegado hasta dicho poblado ni conocía su existencia, y es una lástima que estando a 50 metros pases por allí sin enterarte. Lo encuentro en el punto exacto donde me dice el “Treki” que está. 

El poblado está partido en dos por una acequia o canal que deja una pequeña parte junta  a la carretera y que es la que se ha rehabilitado. Un panel interpretativo nos sitúa en las actividades de sus gentes para conocer un poco mejor su/nuestra historia. Tras las fotos tomo el paso inferior que me llevará al otro lado de la autovía. Voy un poco por la vía de servicio y junto al canal giro a la izquierda para adentrarme en los caminos. 

Luego me acerco hasta un antiguo horno que se ha habilitado como basurero, vamos, casi lo mismo que los arcenes de las carreteras valencianas. De ahí paso por un pequeño campo de aviación para aviones de aeromodelismo, similar al de Cheste. Ahora ya sigo el camino hasta la CV-345 entre Villar y Casinos. La tomo a la derecha por el arcén y con bastante tráfico de camiones, por fortuna casi todos en sentido contrario. Pero eso me dice que más pronto o más tarde volverán. Así que acelero en este tramo de ligera subida y mucho más en el tramo de bajada. 

Nada más salir de la parte más montañosa a los cultivos, la carretera hace una isleta para facilitar la incorporación o el desvío a la izquierda, tomo esta salida que pasa por delante de una fábrica de tratamiento de áridos, poco después un gran puente sobre la rambla Castellana o de Artaj con una interesante panorámica. Tras cruzarla giro a la derecha y acompaño la monumental rambla que aquí tiene proporciones grandiosas. Poco después sigo el camino asfaltado que se separa del barranco y comienza a rodear la atalaya donde está el poblado. Llego a otro cruce: delante el área recreativa de la Torre Seca. Giro a la izquierda y busco algún camino a la izquierda que comience a subir. Encuentro un camino algo destartalado pero que con potencia y eligiendo la trazada se puede subir bien. Este me llevará hasta una primera muralla defensiva de piedra, el resto ya no es ciclable pero ya estoy arriba. 

Recorro el recinto; en la parte más alta se ha levantado un mojón que no parece tener nada que ver con el poblado. 

Se puede observar parte de las murallas defensivas, pero nada de lo que pudieran ser las viviendas, así que como poblado no se puede llegar a identificar, aparte de que nada, ni una sola señal indica que aquí hubo un poblado íbero, pero es ameno y revelador este texto: http://adictosavivir.blogspot.com.es/2012/07/la-torre-seca-casinos-valencia.html
Hago las fotos de rigor, teniendo una vista privilegiada de la escalinata del canal del Turia allá en Casinos en la parte norte de los montes Zalagardos , así como una bonita panorámica de la Monrabana (otro poblado íbero) y de Llíria y el mar más al fondo, hoy tapado por la neblina. Emprendo la bajada con la precaución que impone rodar entre pedrolos grandes. Llego abajo y hago una paradita en el parque para reponer fuerzas y ver más detenidamente el aljibe aunque de tiempos más modernos. Pongo rumbo a Casinos, en donde me maravillaré con un par de casas tras pasar por su moderna iglesia y su campanario a modo de faro. 

Recuerdo ahora el infernal tránsito por dentro del pueblo antes de la autovía, era algo imposible entre los semáforos y la gente parando a comprar peladillas, hoy casi parece un pueblo fantasma comparado con aquellos domingos de locura. Callejeo buscando acercarme al barranco y ver el profundo tajo que la fuerza del agua ha infligido al terreno. 

Un cañón estrecho y profundo donde la fuerte corriente no conocería límites es algo espectacular. Encuentro un camino que baja y lo tomo para recorrer lo máximo posible esta rambla. Poco después encuentro algunas pozas que se forman tras la caída del agua desde la depuradora. Paso entre unas piedras procurando no mojarme lo más mínimo y voy salvando algunos pequeños obstáculos hasta que el camino se hace perfectamente ciclable. 

Poco a poco se va ensanchando el cauce y solo alguna pequeña trampa de cantos rodados muy sueltos me hará bajar la velocidad. Llego enseguida a la zona de las canteras y enlazo con el camino ya conocido por la ruta: http://bikepedalvalencia.blogspot.com.es/2010/12/riba-roja-casinos-escalinata.html pero hoy hago un pequeño desvío y subo hasta Domeño nuevo. 

Quiero ver el campanario de la iglesia, ya que es muy parecido al de los pueblos nuevos desplazados que se crearon a raíz de la construcción del embalse de Loriguilla. Tanto Loriguilla como Domeño e incluso Marines nuevo, este trasladado de sitio por la riada, tienen una planta de pueblo similar, muy cuadriculado y con una vida muy activa en torno al centro del pueblo donde suele estar la iglesia y ayuntamiento. Efectivamente tampoco tiene mucho más que ver, salvo que la vida es mucho más tranquila que en los pueblos tradicionales, también es cierto que son bastante más pequeños. 

Vuelvo al río, la rambla, aunque solo lo sea en época de lluvias, para dirigirme hacia el verdadero río, el Turia. 

No llegaré hasta él ya que antes de la gravera por donde he cruzado esta mañana, tomo una salida hacia la carretera y bajo hasta el Mas del Río, una elegante y grandiosa masía que aún conserva la actividad agraria de los campos circundantes. 

Al otro lado del río el Mas dels Frares que también conserva su actividad. Luego por el camino agrícola asfaltado hacia Vilamarxant pasando por dos preciosas masías una a cada lado del camino. 

Una de ellas conserva los elementos típicos de una ermita o iglesia y también tendré que consultarlo con mi amigo Vicente a ver qué sabe de esto o qué puede averiguar. Continúo pasando por la paralizada CV-50 que curiosamente hizo casi antes el carril bici que la carretera, ¡¡¡ eso es tener previsión y altura de miras, si señor !!! después llego al cruce de la carretera de Vilamarxant a Llíria, hoy no voy a dar el rodeo para evitar el cruce, lo hago con precaución y viendo que no hay coches a la vista me animo a rodar por la carretera recta hacia Benaguacil y tomar el desvío hacia Vilanova y la balsa de riego, el camino de Zampa y lo más recto posible a Riba Roja. 

Solo queda una última parada antes de llegar a casa. Por este camino hay una especie de viejo pozo con una cúpula característica que he visto otras veces y que hoy me propongo encontrar. Lo hago tras una casi doble curva izquierda derecha, este segunda muy cerrada y junto a una parcela con pinos a mano izquierda. 

El siguiente camino a la derecha me lleva hasta este pozo o aljibe de curiosa construcción, ya solo queda llegar a casa y reponer líquidos antes de la ducha calentita, y después a preparar la siguiente ruta.


Track de la ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5912398