martes, 17 de junio de 2014

Casas del Río-Los Sardineros-Casas del Doctor


La ruta de hoy me llevaba hasta Casas del Rio, una aldea perteneciente a Requena a orillas del río Cabriel. Un largo trayecto neutralizado en coche desde casa hasta el punto de inicio de la ruta. Esta vez me acompaña Teba que se entretendrá en las cercanías del área de recreo que da para un buen día de plácido relax junto al río.
Así que de inicio, la ruta me pone en la retina la imagen más llamativa de esta ruta. No es que ya se pueda dar por concluida la ruta, que va, esta va a darme algunas sorpresas y no todas agradables, pero de entrada esto promete.

Cruzo el río y paso junto a la espectacular noria que sigue en funcionamiento desde el siglo XVIII y que es la única en toda la Comunidad Valenciana que continúa girando como antaño.

A un lado del puente la noria y al otro el azud que la alimenta enterrado bajo toneladas de agua vertiginosa y salvaje, un caudal muy considerable el que trae el río Cabriel. Comienzo a remontarlo con la memoria puesta en aquella colosal ruta que nos marcamos todo el grupo juntos por las Hoces del Cabriel, una ruta que no salió como estaba prevista pero que nos marcó a fuego imágenes inolvidables: http://rodaipedal.blogspot.com.es/2008/11/ruta-de-la-hoz-del-cabriel.html

Tan solo un minuto después de ponerme en marcha la primera sorpresa agradable de la jornada, una pequeña ermita junto al río y junto a las casas de la noria, que así se llama esta imponente finca. 

Tras la foto de rigor el camino sigue pegado al río y la inmensa arboleda hace las veces de palio para ocultarme del sol que ahora, muy oblicuo, aún no consigue darme de lleno, tiempo tendrá cuando llegue a una posición más dominante en el cielo. A mi derecha las montañas se van sucediendo y la pinada con ellas. Al otro lado del río paredes de piedra dejan ver taludes y cornisas de piedra que me recrean la vista. y el río, bañado de vida, que lo llena todo. 

El inicio es espectacular. Ya he visto y seguiré viendo las dichosas señales de la Generalitat puestas a voleo en mitad del camino sin indicar nada, la primera que merecerá la pena por su ubicación es la situada junto al barranco del Betún en la que indica el camino principal que es el que llevo, algo es algo. Tras esto el susto del día: dentro de la cañada un ruido de un gran animal moviéndose en él, eso debe ser un ciervo o un jabalí, a ver si le hago una foto… pero conforme estoy sacando la cámara y acercándome a la fuente del ruido un gruñido me hace poner pies en polvorosa, ni foto ni leches ni segunda advertencia, adiós. Sigo camino y comienzo a ver las rejas de los cotos de caza que tan malos recuerdos me traen, no es la primera vez que estos malditos enrejados me cortan el paso por algún camino, no sé si realmente tienen derecho o no a cortar los caminos y se saltan a la torera lo de la servidumbre de paso, pero aún con su derecho intacto no deja de molestarme que haya un camino y no pueda utilizarlo. El camino continúa y más adelante encuentro una puerta canadiense, abierta pero con los tornos a los lados, por lo que no sé si alguna vez la cerraran, no creo ya que está el cartel de la Generalitat indicando el camino hasta Casas de Caballero. 

Llego hasta las casas y al dejarlas atrás comienza el asfalto; una bajadita que me deja a los pies de la brutal subida que encontraré a partir de aquí. La primera rampa esboza una pequeña y única pincelada de lo que son los cuchillos del Cabriel unos Km. más allá. 

Y con ese recuerdo en la mente, de la ruta que hicimos por la zona, inicio la subida con una última mirada, aún sin saberlo a la ribera del río y su expléndida arboleda. 

El track me dice que salga a la izquierda donde una cadena corta el paso a los coches pero deja un estrecho paso a la izquierda por el que me adentro en un camino bastante deteriorado. Este lo he quitado del track ya que llega a una puerta de otro coto y no hay más remedio que volver a esta carretera. Sigo subiendo, viendo como con cada pedalada me voy alejando más y más del camino marcado junto al río. 

La subida no ha acabado todavía y va abriendo bonitas vistas sobre las montañas que preceden el valle del río, del que cada vez me alejo más. Llego hasta otra puerta en la carretera, también abierta. Tras pasarla tomo el camino a la izquierda que bordea el coto y voy siguiendo por intuición la ruta a seguir para acercarme otra vez al track marcado. El problema es que ante mí se abre un barranco y parece que ningún camino lo atraviesa, por lo que si pretendo seguir la ruta tendré que rodearlo, exponiéndome a encontrarme en cualquier momento con más caminos cerrados, o bien llegar hasta la N-322 para llegar a Villatoya que era el lugar por donde pretendía cruzar el río y volver por el otro lado al punto de inicio. Viendo la hora que es y los posibles inconvenientes decido que puestos a dar rodeos los daré ya de vuelta y así voy buscando caminos que me lleven hacia el este, como mucho hasta la carretera que bajaba esta mañana y que tanto me ha gustado, con sus curvas y su desnivel de bajada. Busco en el mapa un camino que, haciendo más o menos un cuadrado, me lleve hasta el camino del río. 

Este pasa primero por una aldea abandonada, Los Sardineros. En este punto ya giro hacia el este y comienzo una bajada que se hará más pronunciada junto a la rambla Caballero o Albosa, que es la que estoy a punto de bajar.

Una locura de bajada con un desnivel brutal que tendré que subir al otro lado. Al fondo encuentro el vado de cemento sobre las aguas rápidas aunque poco profundas hoy. La subida pone muchos enteros de porcentaje que se agarran a las piernas nada más cruzar la rambla. No tengo nada más que poner al servicio de la subida y afronto esta con la calma que deja una subida que necesitará de toda la fuerza y paciencia del mundo. Dejo atrás el depósito contra incendios de Casas del Doctor y sigo subiendo las últimas rampas de esta subida. 

Al poco de llanear llego a las mencionadas casas del Doctor, que parece un abandonado centro forestal o algo al estilo de Las Moratillas, el caso es que la gran casa que hay está cerrada y con prisa por estropearse si no se le empieza a hacer algún mantenimiento. La gran explanada junto a la casa tampoco permite mucha visión ya que la altura de este altiplano no es mayor que las extensiones que lo rodean y no hay demasiada visibilidad. Sigo el camino principal que sigue transitando por el bosque y voy rodeando el cerro del Asno donde se ubica una caseta de vigilancia forestal así como un V.G. Descarto el camino que poco después tomaré y sigo subiendo siempre con la vista puesta en la cima que quiero conquistar. La última parte tiene un par de rampas muy apañaditas y exprimen mis fuerzas. 

Aquí arriba las vistas si son portentosas, pero me encuentro desubicado en un terreno en que la cumbre conocida más cercana es el Montote a casi 20Km. A similar distancia distingo las fumarolas de la central nuclear de Cofrentes. Completamente hacia el sur veo el camino de Periquete que debo tomar hacia el río. El valle del Cabriel queda empequeñecido ante la inmensidad del paisaje y apenas logro atisbar su recorrido entre las montañas imaginando su increíble recorrido para formar esta maravilla natural. Me prepara para partir, “reseteo” mi brújula interna para seguir echando un pulso con el GPS al que trato de adelantarme en la elección de los caminos, pero al que finalmente siempre acabo obedeciendo en caso de discrepancias, que son muchas debido a los muchos caminos que surgen a partir del camino que voy siguiendo. Sigo atravesando una increíble pinada en la que algunos trabajos desbrozan los límites del camino ensanchando este a modo de cortafuego. 

Pronto comenzaré otra rápida bajada que me brindará un excepcional balcón sobre este maravilloso paisaje para deleitarme un momento en su contemplación antes de seguir con la bajada, que me deja en una explanada junto a las casas de Ciscar, otra gran casona que veo al otro lado del inmenso espacio que hay aquí y que parece preparado para el cultivo. Giro a la derecha por un camino casi desdibujado en comparación con el que se dirige a la casa. El camino pronto se acerca a la rambla de las Salinas que poco antes se ha unido con la del Betún y que pocos metros después se unirá a la del Hornillo, se crea aquí un vado que trae un poco de agua y que la vegetación que crece dentro complica cruzar. 

Tengo que hacer algo de ingeniería para improvisar un puente apoyando unas ramas aquí, cruzando otras por encima, y una piedra allá para al final casi acabar dentro de la corriente. Ni sería la primera vez que me meto en el río ni sería un drama, pero si puedo evitarlo… tras esto sigo bajando con el barranco a mi izquierda y el bosque como techo. 

Llego al cañaveral donde esta mañana oía aquel gruñido y otro vado inundado me obliga a hacer esta vez no ingeniería pero sí equilibrismo, para salvar el agua y salir de aquí lo antes posible no sea que vuelva el bicho. 

Ya sobre el camino conocido junto al Cabriel giro a la izquierda y deshago lo que con tanta ilusión emprendía esta mañana. Al final no ha salido la ruta que tenía prevista y que recorría los caminos junto al río, llegando hasta Villatoya y regresando por la ribera sur del río, pero pensándolo bien he tenido mi dosis de río y mi buena parte de montañas, muchas emociones y un paisaje soberbio, así que no tengo motivo de queja y si el privilegio de haber recorrido este maravilloso paisaje del parque de las Hoces del Cabriel. 


Track de la ruta: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7244206